lunes, 3 de agosto de 2009

¿Amor? Si, amor!

Creí que después de tanto tiempo, Cupido, con sus selectas flechas se había olvidado de mí…algo que me resultaba imposible ya que soy una de las adeptas más convencidas que existe en el mundo del amor. Pero no se había olvidado de mí, solo me estaba reservando a alguien que diera con mi talla, tarea nada fácil (si sabré yo) pero que curiosamente encontró y con una flecha a cada uno, dió comienzo a una historia que sin saberlo había terminado antes de comenzar.
Me reuní con Cupido y le pedí me explicara. Quería saber el por que, hasta metiéndose él en el medio nada me salía bien, por que cada vez que creía aplacar el desconsuelo de mi soledad aparecía el maldito desollador de corazones haciendo muy bien su trabajo o por que los humanos que elegía para mí siempre eran tan complicados..?
Por que así es el amor, me contestó. Duele siempre, hasta cuando estás durmiendo, por que en eso va mucho mas que querer a alguien…No me digas…le contesté con los ojos mojados, mordiendo años de impotencia, desilusión y amargura. Ya sé que siempre duele, me siento así todo el tiempo, aún no queriendo y me lo propongo; intento no enamorarme de aquél que no me quiere, de aquél que no me mira, de aquél que no me escucha y el resultado siempre es el mismo. Nada.
O peor. Cada relación dura tanto como para que llegues a sentir. Una vez que esto ocurre llega un tercero, un recuerdo, algo sin resolver en nuestro interior que desarma lo que tanto nos costó construir y así con la liviandad de una pluma derriba todo lo que encuentra a su paso.
Pero eso no es culpa del amor, sino de quien lo entrega o lo recibe – me contestó Cupido – verás, cuando uno creé amar a alguien deja correr un tiempo hasta tener la certeza de que así es y a veces ese tiempo resulta demasiado para la otra persona, ya no puede esperarte y se marcha. Existen aquellos quienes no se han separado de su pasado, como si recordarlo todo el tiempo los ayudara a que algo vuelva a su lugar, cuando en realidad se condicionan a seguir solos, con imágenes que alguna vez fueron, por lo tanto no existen y si no existen, no están. Los que nunca terminan de entregarse, como si querer completamente al otro sentenciara algo, ¿que es? Ni yo lo sé, aún teniendo tantos años en este oficio, no he podido dar con esa respuesta…es por eso que el problema no lo tiene el amor sino quien lo porta. Si le das tu amor a alguien y no te corresponde, otro factor común en este discutido tema, se despierta la furia (por todo lo que hiciste para nada) y el llanto que te embarga después (por lo que no fue) pero nada de esto es cierto, por que de nada sirve el lamento por estas cuestiones, el amor es de uno y eso lo hace único e irremplazable.
Único e irremplazable. Palabras que me quedaron dando vueltas, que traté de deshilvanar con la aguja de mi lógica y que me hicieron llegar a una conclusión sobre mi estado. Después de mucho llorar entendí que el problema no lo tiene el otro si no uno mismo, uno permite que pasen o no pasen ciertas cosas, uno sabe por que le dá al otro tanto o tan poco, son cuestiones de sentimientos y sobre eso no existe un parámetro ya que es algo tan intangible que lo hace secreto. Revisé mentalmente el tiempo juntos, al principio parecía que el desollador de corazones ya estaba entre nosotros pero con la energía de mis pensamientos fue quedándose a un lado esperando su turno.
Con vos me divertí mucho, encontré un lugar donde esconderme, me convertí en señorita, confié nuevamente, hablé, escuché, confiaste, fui feliz, vi tu sonrisa, te abracé con ganas y me lo devolviste, fui mejor…y ahí entendí todo
La culpa no la tiene el amor y si de amor sincero se trata no existen culpas. Existen personas dolidas, enojadas, despechadas o resentidas que hacen de su amor un arma para aquel que se encuentre frente; por eso no me siento una idiota por haber regalado tanto…yo quiero que mi amor sane, endulce y quiera, no quiero lastimar por penas pasadas o maltratos de otros. Entiendo que mi amor es mío, mío y yo decido entregarlo. Único, por que cuando estuve con vos me sentí y comporté como no lo hice con otra persona e irremplazable por que por mas que pasen mil años, cada persona deja su huella y nuestro amor hacia ellas queda intacto, como dentro de una burbuja irrompible que lo protege del tiempo.
Le dí la mano a Cupido y dije: Tenés razón…!