La mayoría de las veces cuesta hacerse cargo de lo que a uno le está pasando verdaderamente, creemos querer algo solo hasta que lo conseguimos y cuando sucede el hechizo se rompe. Quedamos flotando en la incertidumbre del “que hago ahora” y la respuesta termina siendo siempre la misma: corro para el otro lado…
¿Como enfrentar ese amor que se nos aferra al alma? ¿Como poner en palabras y pensamientos claros lo que sentimos por el otro? ¿Dónde está la clave para no escapar?
Demasiados interrogantes para una sola cabeza y para un solo pecho…demasiado para cuando sentimos amar…
No tengo la respuesta. Solo puedo dejar que pase, aunque eso tampoco ayude a marcar la diferencia. O tal vez si lo haga.
lunes, 14 de diciembre de 2009
un día mas....
Como cada mediodía llego a mi pasto lleno de palomas frente a la iglesia que me protege de mis actos no permitidos y me da en que creer en los momentos difíciles. Me acomodo mientras le doy una seca, dos, tres…por las dudas, una más. Miro para todos lados en tu busca, miro la hora, miro de nuevo…
Afortunada cuando hay sol, pésimo cuando no lo hay; converso con alguien siempre diferente, bohemios, buscavidas, desocupados y a veces no lo hago con nadie, solo espero. Treinta minutos, cuarenta… no vas a venir, lo imaginaba.
Dormito con los mismos temas de mi reproductor una y otra vez e imagino, otras tan solo recuerdo, momentos, situaciones que por algún motivo las evoco. Pienso en conversaciones tenidas y en personas… en varias personas, en vos. ¿Valdrá la pena todo esto?
Enciendo otro cigarro para la vuelta, a veces de mejor ánimo, otras no tanto y otras peor… hoy particularmente vuelvo mejor.
Afortunada cuando hay sol, pésimo cuando no lo hay; converso con alguien siempre diferente, bohemios, buscavidas, desocupados y a veces no lo hago con nadie, solo espero. Treinta minutos, cuarenta… no vas a venir, lo imaginaba.
Dormito con los mismos temas de mi reproductor una y otra vez e imagino, otras tan solo recuerdo, momentos, situaciones que por algún motivo las evoco. Pienso en conversaciones tenidas y en personas… en varias personas, en vos. ¿Valdrá la pena todo esto?
Enciendo otro cigarro para la vuelta, a veces de mejor ánimo, otras no tanto y otras peor… hoy particularmente vuelvo mejor.
viernes, 11 de diciembre de 2009
Vos en mí...
Como se le llama a ese sentimiento que se siente como si el corazón se encogiera?
¿Lo han sentido alguna vez? ¿No? Que afortunados son, no saben como se siente…
¿Vos sí? ¿Te diste cuenta que te tiene al borde de las lágrimas constantemente?
Ay mi Virgen! Que dolor tan cortante y dulce a la vez, es como si los recuerdos mas profundos de tu felicidad almacenada se convierten en pedazos de vidrios que te cortan al pensarlos y a esta altura ya estoy desangrada…
No se por que pero mi mente se levantó en mi contra, cuando me dí cuenta me encontré viajando varios años atrás en compañía de quien tan feliz e infeliz me hizo; pero dentro de lo que esto significa, la desgraciada (mi mente) esta vez buscó en el baúl de los buenos momentos (al menos…).
Hermosa, hermosa vista la que ofrece la costa cuando entras a Mar del Plata, ese sendero de luces que te indican el camino y el inconfundible sonido del mar rompiendo en la orilla, espuma, sal, luna… Pensar que no me gustaba, que me parecía horrible salir de “acá” para meterme “allá”, que no era más que otro cemento con un poco de arena…me parecía… ahora no puedo pensar o estar allá sin que la belleza me desarme el corazón y tu imagen se acomode a mi lado… A mi lado. Ahí vas conduciendo como tanto te gusta y como tanto me gusta mirarte, un aire sexy te envuelve… ¿nunca te lo dije? Seguro que no, siempre tan tarada en ese sentido. Con esa campera que me encanta como te queda, en realidad, la que ya no te queda… la marrón, te acordás? Esa si que era Rock y no Punk… y tus manos. Grandes, firmes, raras… cuando las ví por primera vez me impresionaron, ¿te lo dije? Seguro que si, muchas veces y cuando ya no las tuve lloré, lloré por ellas…
¿Dónde estoy ahora? En la cama, nuestra cama, a la que le compramos sábanas rosas por que el Feng Shui dice que endulza al amor de la pareja, no se que día es, nada me lo indica solo estamos acostados uno al lado del otro formando un perfecto rompecabezas, donde apenas levanto la cabeza de tu pecho para decirte una suerte de premonición que me asalta en el momento: “No sé como voy hacer cuando ya no duerma con vos, que voy hacer?!”- te dije… me abrazaste mas fuerte… - “No pienses en eso” como si tus palabras tuvieran la fuerza de alejar ese fantasma. Mucho me costó acostumbrarme tiempo después, fue una de las cosas que mas me costó.
Y muchos son los recuerdos que tengo con vos, mi mente los alborota, los saca a la luz pero mi corazón no los resiste, se secó desde que caminamos para el otro lado pero que cruel destino se encapricha en cruzarnos? Y ni siquiera. Nos cruza para que pueda verte partir, alejarte una vez mas, llorar una vez más…
El maldito trabajo me agobia, ya es tarde y estoy aburrida solo quiero que se hagan la una para cerrar el local e irme a casa. Hoy es viernes, no he hecho planes pero tampoco los quiero… llueve un poco y prefiero quedarme en cama. Suena el teléfono. Atiendo: “Restaurante, buenas noches…” – eras vos, casi me mata el amor, tímido y en crecimiento (fabulosa etapa)… “A ver esa sonrisa…” giré sobre mis pies, miré hacia fuera y ahí estabas. Con cara de solo pasaba por aquí, cuatro horas de viaje encima, el auto, un bolso y una ex que quedó en la costa no entendiendo tu locura. Esa noche me enamoraste y supe que sería la historia que les contaría a nuestros hijos.
Cerca de fin de año… súper reunión familiar… toda tu familia reunida, un montón… gente increíble… no es raro que evoque este momento con frecuencia fue una de las veces que me quedó algo muy importante por decir. Todos aplauden y saludan por que había terminado lo que tanto me costó; la emoción era tan grande en mi garganta que sabía que al hablar rompería en llanto, pero no por las “proezas” que enumeraban de mí, para nada. Recuerdo que parada junto a mi tía preferida la escuchaba hablar pero yo no podía dejar de mirarte, por dentro sentía una ola de gratitud de saber que sin vos no hubiese sido posible, una ola de amor, de inmenso amor, de saber que después de tanto tiempo resultabas ser quién yo quería, fue muy fuerte y no pude hablar. Me quedé en silencio como una boba, sosteniendo una sonrisa que agradecía al resto y un nudo que anulaba mis palabras. Esa noche debí agradecerte, abrazarte y llorar si eso era lo que me salía…. Hasta hoy me arrepiento no haber abierto la boca, de no hacerte notar lo importante que resultaste ser para mi vida miserable, es mas, creo que nunca te lo hice saber del todo y notablemente me jugaría en contra tan solo algunas semanas después, te acordás? Yo si.
Hoy, cinco años después, me doy cuenta que solo tuve un verdadero amor, que nunca antes me había enamorado y que nadie, en los tantos años que tengo, me amó ¿tendré la fortuna de sentirme así nuevamente?
Que el Universo me oiga. Deseo que sí.
¿Lo han sentido alguna vez? ¿No? Que afortunados son, no saben como se siente…
¿Vos sí? ¿Te diste cuenta que te tiene al borde de las lágrimas constantemente?
Ay mi Virgen! Que dolor tan cortante y dulce a la vez, es como si los recuerdos mas profundos de tu felicidad almacenada se convierten en pedazos de vidrios que te cortan al pensarlos y a esta altura ya estoy desangrada…
No se por que pero mi mente se levantó en mi contra, cuando me dí cuenta me encontré viajando varios años atrás en compañía de quien tan feliz e infeliz me hizo; pero dentro de lo que esto significa, la desgraciada (mi mente) esta vez buscó en el baúl de los buenos momentos (al menos…).
Hermosa, hermosa vista la que ofrece la costa cuando entras a Mar del Plata, ese sendero de luces que te indican el camino y el inconfundible sonido del mar rompiendo en la orilla, espuma, sal, luna… Pensar que no me gustaba, que me parecía horrible salir de “acá” para meterme “allá”, que no era más que otro cemento con un poco de arena…me parecía… ahora no puedo pensar o estar allá sin que la belleza me desarme el corazón y tu imagen se acomode a mi lado… A mi lado. Ahí vas conduciendo como tanto te gusta y como tanto me gusta mirarte, un aire sexy te envuelve… ¿nunca te lo dije? Seguro que no, siempre tan tarada en ese sentido. Con esa campera que me encanta como te queda, en realidad, la que ya no te queda… la marrón, te acordás? Esa si que era Rock y no Punk… y tus manos. Grandes, firmes, raras… cuando las ví por primera vez me impresionaron, ¿te lo dije? Seguro que si, muchas veces y cuando ya no las tuve lloré, lloré por ellas…
¿Dónde estoy ahora? En la cama, nuestra cama, a la que le compramos sábanas rosas por que el Feng Shui dice que endulza al amor de la pareja, no se que día es, nada me lo indica solo estamos acostados uno al lado del otro formando un perfecto rompecabezas, donde apenas levanto la cabeza de tu pecho para decirte una suerte de premonición que me asalta en el momento: “No sé como voy hacer cuando ya no duerma con vos, que voy hacer?!”- te dije… me abrazaste mas fuerte… - “No pienses en eso” como si tus palabras tuvieran la fuerza de alejar ese fantasma. Mucho me costó acostumbrarme tiempo después, fue una de las cosas que mas me costó.
Y muchos son los recuerdos que tengo con vos, mi mente los alborota, los saca a la luz pero mi corazón no los resiste, se secó desde que caminamos para el otro lado pero que cruel destino se encapricha en cruzarnos? Y ni siquiera. Nos cruza para que pueda verte partir, alejarte una vez mas, llorar una vez más…
El maldito trabajo me agobia, ya es tarde y estoy aburrida solo quiero que se hagan la una para cerrar el local e irme a casa. Hoy es viernes, no he hecho planes pero tampoco los quiero… llueve un poco y prefiero quedarme en cama. Suena el teléfono. Atiendo: “Restaurante, buenas noches…” – eras vos, casi me mata el amor, tímido y en crecimiento (fabulosa etapa)… “A ver esa sonrisa…” giré sobre mis pies, miré hacia fuera y ahí estabas. Con cara de solo pasaba por aquí, cuatro horas de viaje encima, el auto, un bolso y una ex que quedó en la costa no entendiendo tu locura. Esa noche me enamoraste y supe que sería la historia que les contaría a nuestros hijos.
Cerca de fin de año… súper reunión familiar… toda tu familia reunida, un montón… gente increíble… no es raro que evoque este momento con frecuencia fue una de las veces que me quedó algo muy importante por decir. Todos aplauden y saludan por que había terminado lo que tanto me costó; la emoción era tan grande en mi garganta que sabía que al hablar rompería en llanto, pero no por las “proezas” que enumeraban de mí, para nada. Recuerdo que parada junto a mi tía preferida la escuchaba hablar pero yo no podía dejar de mirarte, por dentro sentía una ola de gratitud de saber que sin vos no hubiese sido posible, una ola de amor, de inmenso amor, de saber que después de tanto tiempo resultabas ser quién yo quería, fue muy fuerte y no pude hablar. Me quedé en silencio como una boba, sosteniendo una sonrisa que agradecía al resto y un nudo que anulaba mis palabras. Esa noche debí agradecerte, abrazarte y llorar si eso era lo que me salía…. Hasta hoy me arrepiento no haber abierto la boca, de no hacerte notar lo importante que resultaste ser para mi vida miserable, es mas, creo que nunca te lo hice saber del todo y notablemente me jugaría en contra tan solo algunas semanas después, te acordás? Yo si.
Hoy, cinco años después, me doy cuenta que solo tuve un verdadero amor, que nunca antes me había enamorado y que nadie, en los tantos años que tengo, me amó ¿tendré la fortuna de sentirme así nuevamente?
Que el Universo me oiga. Deseo que sí.
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