Conocí a Paloma años atrás. Ambas trabajábamos para una empresa que demandaba demasiado y la paga no acompañaba pero que en situaciones poco agradables e injustas nacen lazos tan fuertes que con el tiempo hace que no lamentemos haber pasado por ese lugar. Este es uno de esos casos.
Durante mucho tiempo supe lamentarme creyendo que mis limitaciones de estudio o la falta de un entorno diferente eran factores importantes – entre otros – que colaboraban a que no pudiera conocer a alguien acorde a mis pretensiones, que en la suma de ellas no resultan ser tantas, ni tampoco tan pretenciosas.
Pasaron dos años hasta que volvimos a reencontrarnos y cuando lo hicimos necesitamos más que un par de horas para ponernos al día con nuestras novedades cotidianas, la familia, los hijos, los ex…Mientras Paloma me contaba las aventuras y desventuras que le habían tocado en suerte, pensaba en la corta brecha que había entre su vida y la mía, aún teniendo responsabilidades, tiempos y circunstancias absolutamente diferentes, notaba que el sentimiento que había sentido años atrás surgía nuevamente con la misma fuerza. A las dos la vida nos abofeteaba. Reiteradamente.
A Paloma le había tocado perder a su madre (no mucho antes de que nos volviéramos a encontrar); un padre ausente y la sensación de “no aguantar mas”, se combinaban para terminar en un cóctel explosivo e impredecible pero que para mi sorpresa, Paloma, una vez más no había estallado, ni reaccionado de manera impredecible por el contrario había aguantado, digerido – no procesado- y tolerado una vez mas las controversias de la vida. Cuál Ave fénix (como me gusta decir) resurgió desde lo más profundo de su dolor, su soledad y sus cenizas, pero así y todo se sentía triste, desorientada y desprotegida…
Joven, profesional, extrovertida, noble, simpática, inteligente…fueron algunas de las cualidades que posee y que decidí enumerar para que notara la cantidad de puntos a favor con los que contaba y que haciendo uso correcto de éstas, realmente la podría estar pasando como se merece. Diez puntos. Bueno quizá nueve u ocho, por que últimamente parecía que nada salía de diez. En mi inconsciente volví a comparar su ritmo de vida con la mía y sin demasiado preámbulo le pregunté:
- Explicame como puede ser que no tengas novio? Al menos alguien con quién salir de vez en cuando, para distenderte un poco…
- Dejame así…querés que te cuente la última que me pasó por querer “conocer a alguien para distenderme”?- me dijo con una sonrisa en la cara, pero esas que te avisan que no todo ha salido muy bien.
- Dale…mirá que en cuestiones del amor yo soy la peor de todas y dudo que puedas superar las anécdotas perdedoras que me acontecieron…- le dije, sin dejar de recordar situaciones entre vergonzosas y (a esta altura) graciosas. Comenzó su relato.
Hace un tiempo decidí hacer teatro, ahí…cerca de mi casa, es una buena actividad para relajar, expresar, todo eso, ya sabes…con el tiempo me fui interesando cada vez más por un chico – en verdad no tan chico, puesto a que ya contaba con unos importantes 28 – hicimos lo que se dice “onda” y la atracción se iba basando no solo en lo físico, sino también en sus dotes artísticos. Así pasó algún tiempo y una cosa lleva a la otra, hasta que por fin una nochecita después de la clase me acompañó hasta mi casa. Charlamos, nos reímos y hasta disfruté de escuchar sus halagos, sorprendido él por las sensaciones que le había causado. Contenta, nos besamos.
A la semana siguiente falté a mi clase de teatro pero mantuvimos el contacto por medio de mensajitos de texto, al término de la clase me preguntó si podía pasar por mi casa a lo que respondí que si enseguida y encantada. Sonó el timbre de casa. Era él.
Bajé en pijamas (ya se había echo tarde) y cuando abrí la puerta para dejarlo pasar noto que solo no está…
Estaba con la MADRE!!! Vos podes creer, pero no solo eso, todo el tiempo parece estar con la mamá, te comenté que ella toma clases de teatro con él? Con respecto a esto último en un principio no me pareció raro (bueno, un poco sí), de última que yo venga de una familia disfuncional no quiere decir que en otras familias no existan este tipo de lazos, pero al verlos ahí, paraditos y juntos fue como demasiado fuerte…subimos en el ascensor y mientras ella lo besaba en el hombro con besos cortos pero ininterrumpidos, él la besaba en la cabeza… ¿¿?? ¡Es demasiado! Imaginate lo que duraron como invitados, pero eso no fue lo único…
- ¿Qué? ¿hay más? – Pregunté entre sorprendida y muerta de risa.
Claro que hay más. Cuando iban muy juntos y abrazados, ella volvió para decirme que no dudara en llamarlos si necesitaba algo y que le escribiera mail’s al “nene” que “ella” me los contestaba enseguida como la última vez… ¿¿??!
Lógicamente no volví a verlo pero sigo con la duda de que ahí pasa algo raro…- lo dijo en un tono entre pensativo e incrédulo, mientras que yo pensaba que por lo visto no era un tema mío, no hace falta que seas un letrado, ni que tu entorno sea diferente al que tenés, estas cosas le pasan a cualquiera y muy claro me quedó, la cantidad de gente loca dando vueltas por ahí.
Paloma se despidió de mí con un fuerte abrazo y con la promesa de que esta vez no nos distanciaríamos durante tanto tiempo. Y así será.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario