martes, 23 de marzo de 2010

Hoy. Un día de esos...

Parece que hoy es un día de esos…
Días en los que tu boca escupe ácido y que algunos terminan diciendo cualquier cosa; digo algunos por que no es excusa decir barrabasadas solo por que se te soltó la cadena. Arranca temprano, camino unas cuadras y un oficial de la ley, una persona que es paga para proteger y mantener el “orden” despierta a patadas a una pareja (hombre-mujer) para que despejen el área. No está bien dormir en la vía pública, nosotros niños educados lo sabemos, ¿pero que hay para aquél que no tiene otra? Hay, claro que hay, un par de patadas en sus congeladas piernas, que resistieron la noche entrelazadas con un compañero (si hay suerte) o tan solo un con par de bolsas; linda forma de empezar un lunes. “Rati” – pensé, como si eso justificara su acto malicioso pero que aún así no logró borrarme la furia que me provocó verlo, me quedé mirando esperando a que me mire pero eso no ocurrió, me evitó hasta que me cansé de esperar a que lo hiciera… “cobarde”- pensé y seguí mi rumbo.
Subo al bondi, hago casi todo el viaje de espaldas a la máquina expendedora leyendo un libro sobre, justamente, “lo peor del hombre” y cuando me encuentro próxima a bajarme ahí estaban: madre e hija (de nomás de tres años, quizá menos) de pie. Otra vez me caliento, la miro a la madre y le digo – pedí el asiento – pero no, la muy quedada me responde que le dá vergüenza, ¡vergüenza!? No importa que la nena se rompa el marote con un brusco golpe o aplastada por nosotros, los viajantes del 132, a las 8.30 de la mañana! Habrá que escuchar boludeces a esas horas de la mañana, miro a la que está sentada en el lugar equivocado y le pido el asiento, ya no por la madre marmota (las marmotas deben proteger mejor a sus hijos) sino por que ya estaba cruzada… estaba teniendo un día de esos. Me mira con un aire entre perplejo y ofendido y se queda pensando en si me lo dá o no, a lo que la miro tan directo que por lo visto no le dí chance, se paró.
Llego al trabajo (temprano) y la puerta cerrada, nadie había llegado aún, así que el frío avivaba mi mal humor como una llama de hielo (que es peor) por que corta y no quema. Todo esto había pasado y solo eran las 9 de la mañana, me sorprendía de pensar que quizás quedara más y por cierto quedaba. Mi jefe sale con cara de “todas ustedes no pueden ser tan boludas” por la entrega de una planilla que jamás fue entregada y que sin embargo nos quedamos con el insulto y sin planilla, ¿acaso pueden ser tan deliberadas las acusaciones sin fundamentos? ¿O es que acaso tu pluma de cacique te dá crédito para hacerlo? No, no lo creo, sin embargo pasa. Pasa y ahí se queda, sin nada que hacerle, por que hoy no es el día para renunciar… ni lo será mañana, ni pasado, ni en un mes por que el hambre no me deja y la rebeldía no me ampara. Me quedo quieta sin hacer ruido, es que me duele mucho la cabeza y la panza…. La cabeza de hastío y la panza de amor, por que él me mandó un mensaje, como un muerto que revive de ese cementerio de recuerdos archivados, que por lo visto no tan archivados, ni tan olvidados. ¿Para que volver ahora? ¿Por qué después de tanto y de TANTO? No dá, ahí volvemos a empezar… me tomo la cabeza con las dos manos tapando mis oídos y aunque no quiero escuchar nada la escucho a ella; tan desubicada como fresca y un rosario de puteadas la acompaña. Basta para mí, basta para todos! ¡Callate un poco que me tenés podrida!! La muy atrevida vuelve a su escritorio gritando que alguna pelotuda (digo bien, pelotuda) ROMPIÓ el botón del baño?! ¿Por que habría de romperlo? Cualquiera de nosotras, ni hablar de ser un accidente, no? Tanto insulto gratis ya me cansó, sentía como mi cara iba pasando de incrédula a furiosa, por que un poco de carajeo está bien…pero quince minutos diciendo las mismas boludeces…es demasiado y mas viniendo de alguien que solo puede imponer su autoridad cuando de boludeces se trata… un jean roto, un mail contestado con faltas de ortografía o un baño repleto de mierda. Callate nena, que me tenés podrida y encima todo por la misma suma; hay personas que les encanta hacer de mulas y después andan llorando.
Hoy tengo un día de esos…. Mejor me voy a dormir.

No hay comentarios:

Publicar un comentario