sábado, 27 de marzo de 2010

Mi caballero imaginario

Al encontrarlo, encontré la frescura en sí misma. Me imagino caminando junto a él, conversando, tomados de la mano; donde lo excitante se encuentra en la mirada o en un simple roce.
Donde mi caballero tiene ojos en los que veo a través. Cautos, sinceros y tímidos, tan intensos que hace bajar los míos y mis mejillas se tiñan de rojo como si lo mejor de mi juventud volviera a surgir desde años olvidados. Quizás es alguien nuevo ocupando un viejo lugar, alguien atractivo entre tantos que no lo son y mientras que la distancia coopera al silencio, el silencio al "no conocerte" dejando así, la cuenta nula.
Un clarividente de emociones que se para frente a mí (desfachatado) a leer mi buenaventura sin permiso alguno; dueño de una risa despreocupada y generosa que sabe gustar, poseedor de un sútil humor al que me hago cómplice, pues, se asemeja a mi forma de reír y eso hace falta, siempre hace falta.
¡Bienvenido aquél que porta en sus manos polvo de sonrisas!
Un pequeño gigante, mal subestimado, que ahora me encuentra escribiendo a su poesía.
¿Que papel cumplirá este caballero de armadura inventada y noble corazón? ¿Que será de mí, fiel doncella, a la espera de mi caballero imaginario?
Dale vuelta a la página, ahí está el final... ¿es feliz?.

martes, 23 de marzo de 2010

Hoy. Un día de esos...

Parece que hoy es un día de esos…
Días en los que tu boca escupe ácido y que algunos terminan diciendo cualquier cosa; digo algunos por que no es excusa decir barrabasadas solo por que se te soltó la cadena. Arranca temprano, camino unas cuadras y un oficial de la ley, una persona que es paga para proteger y mantener el “orden” despierta a patadas a una pareja (hombre-mujer) para que despejen el área. No está bien dormir en la vía pública, nosotros niños educados lo sabemos, ¿pero que hay para aquél que no tiene otra? Hay, claro que hay, un par de patadas en sus congeladas piernas, que resistieron la noche entrelazadas con un compañero (si hay suerte) o tan solo un con par de bolsas; linda forma de empezar un lunes. “Rati” – pensé, como si eso justificara su acto malicioso pero que aún así no logró borrarme la furia que me provocó verlo, me quedé mirando esperando a que me mire pero eso no ocurrió, me evitó hasta que me cansé de esperar a que lo hiciera… “cobarde”- pensé y seguí mi rumbo.
Subo al bondi, hago casi todo el viaje de espaldas a la máquina expendedora leyendo un libro sobre, justamente, “lo peor del hombre” y cuando me encuentro próxima a bajarme ahí estaban: madre e hija (de nomás de tres años, quizá menos) de pie. Otra vez me caliento, la miro a la madre y le digo – pedí el asiento – pero no, la muy quedada me responde que le dá vergüenza, ¡vergüenza!? No importa que la nena se rompa el marote con un brusco golpe o aplastada por nosotros, los viajantes del 132, a las 8.30 de la mañana! Habrá que escuchar boludeces a esas horas de la mañana, miro a la que está sentada en el lugar equivocado y le pido el asiento, ya no por la madre marmota (las marmotas deben proteger mejor a sus hijos) sino por que ya estaba cruzada… estaba teniendo un día de esos. Me mira con un aire entre perplejo y ofendido y se queda pensando en si me lo dá o no, a lo que la miro tan directo que por lo visto no le dí chance, se paró.
Llego al trabajo (temprano) y la puerta cerrada, nadie había llegado aún, así que el frío avivaba mi mal humor como una llama de hielo (que es peor) por que corta y no quema. Todo esto había pasado y solo eran las 9 de la mañana, me sorprendía de pensar que quizás quedara más y por cierto quedaba. Mi jefe sale con cara de “todas ustedes no pueden ser tan boludas” por la entrega de una planilla que jamás fue entregada y que sin embargo nos quedamos con el insulto y sin planilla, ¿acaso pueden ser tan deliberadas las acusaciones sin fundamentos? ¿O es que acaso tu pluma de cacique te dá crédito para hacerlo? No, no lo creo, sin embargo pasa. Pasa y ahí se queda, sin nada que hacerle, por que hoy no es el día para renunciar… ni lo será mañana, ni pasado, ni en un mes por que el hambre no me deja y la rebeldía no me ampara. Me quedo quieta sin hacer ruido, es que me duele mucho la cabeza y la panza…. La cabeza de hastío y la panza de amor, por que él me mandó un mensaje, como un muerto que revive de ese cementerio de recuerdos archivados, que por lo visto no tan archivados, ni tan olvidados. ¿Para que volver ahora? ¿Por qué después de tanto y de TANTO? No dá, ahí volvemos a empezar… me tomo la cabeza con las dos manos tapando mis oídos y aunque no quiero escuchar nada la escucho a ella; tan desubicada como fresca y un rosario de puteadas la acompaña. Basta para mí, basta para todos! ¡Callate un poco que me tenés podrida!! La muy atrevida vuelve a su escritorio gritando que alguna pelotuda (digo bien, pelotuda) ROMPIÓ el botón del baño?! ¿Por que habría de romperlo? Cualquiera de nosotras, ni hablar de ser un accidente, no? Tanto insulto gratis ya me cansó, sentía como mi cara iba pasando de incrédula a furiosa, por que un poco de carajeo está bien…pero quince minutos diciendo las mismas boludeces…es demasiado y mas viniendo de alguien que solo puede imponer su autoridad cuando de boludeces se trata… un jean roto, un mail contestado con faltas de ortografía o un baño repleto de mierda. Callate nena, que me tenés podrida y encima todo por la misma suma; hay personas que les encanta hacer de mulas y después andan llorando.
Hoy tengo un día de esos…. Mejor me voy a dormir.

lunes, 14 de diciembre de 2009

¿Te vas? Mejor me quedo...

La mayoría de las veces cuesta hacerse cargo de lo que a uno le está pasando verdaderamente, creemos querer algo solo hasta que lo conseguimos y cuando sucede el hechizo se rompe. Quedamos flotando en la incertidumbre del “que hago ahora” y la respuesta termina siendo siempre la misma: corro para el otro lado…
¿Como enfrentar ese amor que se nos aferra al alma? ¿Como poner en palabras y pensamientos claros lo que sentimos por el otro? ¿Dónde está la clave para no escapar?
Demasiados interrogantes para una sola cabeza y para un solo pecho…demasiado para cuando sentimos amar…
No tengo la respuesta. Solo puedo dejar que pase, aunque eso tampoco ayude a marcar la diferencia. O tal vez si lo haga.

un día mas....

Como cada mediodía llego a mi pasto lleno de palomas frente a la iglesia que me protege de mis actos no permitidos y me da en que creer en los momentos difíciles. Me acomodo mientras le doy una seca, dos, tres…por las dudas, una más. Miro para todos lados en tu busca, miro la hora, miro de nuevo…
Afortunada cuando hay sol, pésimo cuando no lo hay; converso con alguien siempre diferente, bohemios, buscavidas, desocupados y a veces no lo hago con nadie, solo espero. Treinta minutos, cuarenta… no vas a venir, lo imaginaba.
Dormito con los mismos temas de mi reproductor una y otra vez e imagino, otras tan solo recuerdo, momentos, situaciones que por algún motivo las evoco. Pienso en conversaciones tenidas y en personas… en varias personas, en vos. ¿Valdrá la pena todo esto?
Enciendo otro cigarro para la vuelta, a veces de mejor ánimo, otras no tanto y otras peor… hoy particularmente vuelvo mejor.

viernes, 11 de diciembre de 2009

Vos en mí...

Como se le llama a ese sentimiento que se siente como si el corazón se encogiera?
¿Lo han sentido alguna vez? ¿No? Que afortunados son, no saben como se siente…
¿Vos sí? ¿Te diste cuenta que te tiene al borde de las lágrimas constantemente?
Ay mi Virgen! Que dolor tan cortante y dulce a la vez, es como si los recuerdos mas profundos de tu felicidad almacenada se convierten en pedazos de vidrios que te cortan al pensarlos y a esta altura ya estoy desangrada…
No se por que pero mi mente se levantó en mi contra, cuando me dí cuenta me encontré viajando varios años atrás en compañía de quien tan feliz e infeliz me hizo; pero dentro de lo que esto significa, la desgraciada (mi mente) esta vez buscó en el baúl de los buenos momentos (al menos…).
Hermosa, hermosa vista la que ofrece la costa cuando entras a Mar del Plata, ese sendero de luces que te indican el camino y el inconfundible sonido del mar rompiendo en la orilla, espuma, sal, luna… Pensar que no me gustaba, que me parecía horrible salir de “acá” para meterme “allá”, que no era más que otro cemento con un poco de arena…me parecía… ahora no puedo pensar o estar allá sin que la belleza me desarme el corazón y tu imagen se acomode a mi lado… A mi lado. Ahí vas conduciendo como tanto te gusta y como tanto me gusta mirarte, un aire sexy te envuelve… ¿nunca te lo dije? Seguro que no, siempre tan tarada en ese sentido. Con esa campera que me encanta como te queda, en realidad, la que ya no te queda… la marrón, te acordás? Esa si que era Rock y no Punk… y tus manos. Grandes, firmes, raras… cuando las ví por primera vez me impresionaron, ¿te lo dije? Seguro que si, muchas veces y cuando ya no las tuve lloré, lloré por ellas…
¿Dónde estoy ahora? En la cama, nuestra cama, a la que le compramos sábanas rosas por que el Feng Shui dice que endulza al amor de la pareja, no se que día es, nada me lo indica solo estamos acostados uno al lado del otro formando un perfecto rompecabezas, donde apenas levanto la cabeza de tu pecho para decirte una suerte de premonición que me asalta en el momento: “No sé como voy hacer cuando ya no duerma con vos, que voy hacer?!”- te dije… me abrazaste mas fuerte… - “No pienses en eso” como si tus palabras tuvieran la fuerza de alejar ese fantasma. Mucho me costó acostumbrarme tiempo después, fue una de las cosas que mas me costó.
Y muchos son los recuerdos que tengo con vos, mi mente los alborota, los saca a la luz pero mi corazón no los resiste, se secó desde que caminamos para el otro lado pero que cruel destino se encapricha en cruzarnos? Y ni siquiera. Nos cruza para que pueda verte partir, alejarte una vez mas, llorar una vez más…
El maldito trabajo me agobia, ya es tarde y estoy aburrida solo quiero que se hagan la una para cerrar el local e irme a casa. Hoy es viernes, no he hecho planes pero tampoco los quiero… llueve un poco y prefiero quedarme en cama. Suena el teléfono. Atiendo: “Restaurante, buenas noches…” – eras vos, casi me mata el amor, tímido y en crecimiento (fabulosa etapa)… “A ver esa sonrisa…” giré sobre mis pies, miré hacia fuera y ahí estabas. Con cara de solo pasaba por aquí, cuatro horas de viaje encima, el auto, un bolso y una ex que quedó en la costa no entendiendo tu locura. Esa noche me enamoraste y supe que sería la historia que les contaría a nuestros hijos.
Cerca de fin de año… súper reunión familiar… toda tu familia reunida, un montón… gente increíble… no es raro que evoque este momento con frecuencia fue una de las veces que me quedó algo muy importante por decir. Todos aplauden y saludan por que había terminado lo que tanto me costó; la emoción era tan grande en mi garganta que sabía que al hablar rompería en llanto, pero no por las “proezas” que enumeraban de mí, para nada. Recuerdo que parada junto a mi tía preferida la escuchaba hablar pero yo no podía dejar de mirarte, por dentro sentía una ola de gratitud de saber que sin vos no hubiese sido posible, una ola de amor, de inmenso amor, de saber que después de tanto tiempo resultabas ser quién yo quería, fue muy fuerte y no pude hablar. Me quedé en silencio como una boba, sosteniendo una sonrisa que agradecía al resto y un nudo que anulaba mis palabras. Esa noche debí agradecerte, abrazarte y llorar si eso era lo que me salía…. Hasta hoy me arrepiento no haber abierto la boca, de no hacerte notar lo importante que resultaste ser para mi vida miserable, es mas, creo que nunca te lo hice saber del todo y notablemente me jugaría en contra tan solo algunas semanas después, te acordás? Yo si.
Hoy, cinco años después, me doy cuenta que solo tuve un verdadero amor, que nunca antes me había enamorado y que nadie, en los tantos años que tengo, me amó ¿tendré la fortuna de sentirme así nuevamente?
Que el Universo me oiga. Deseo que sí.

jueves, 22 de octubre de 2009

A la banda con amor!

Mi amiga renuncio al trabajo. Hace dos días que no ya no viene y mis horarios de almuerzo se volvieron solitarios. Ayer al igual que hoy, me fui a la plaza donde solemos “almorzar” regularmente salvo que llueva o se te hiele la sangre, de caso contrario, disfrutamos del sol y de los estudiantes de medicina.
Me tiré sobre el pasto, subí la música y cerré los ojos… empezaron a surgir imágenes del fin de semana y de todas esas sensaciones que se nos despiertan cuando podemos disfrutarnos y sin pensarlo se me fueron traduciendo en palabras…
Pensé: ¡Extasiada! ¿En verdad estuve extasiada? ¿Y que significa estar así?
Me comí un chicle, escuché la música y las imágenes surgieron solas como respuesta a mi pregunta. Es el momento donde nada y todo importa a la vez, con todo el peso y la profundidad de estas dos palabras. Es esa sonrisa dirigida al aire, a esa música que tanto llega, es como dar las gracias y el asentimiento de que esta conexión es tan buena que sentís hasta el último músculo de tu cuerpo. Es ese momento mágico de viajar para adentro y al volver, abrir los ojos y los ves…se detiene el tiempo en esta imagen para mi, puedo contarlos, nombrarlos uno a uno, siento la energía que emanan y sin dudarlo me uno a ellos.
Se forma el Gran Círculo. Saltamos creando una sola masa que gira y gira, de afuera se ve el agite, de adentro mil veces mejor. Cabezas, frentes, sudor, brazos, dedos, torsos, piernas…todo vos permanece en contacto con tu grupo, tu banda.
Abro los ojos; no quiero perderme este momento, sigo saltando y riendo, todos reímos…comienzan los gritos… ¡dale, dale!!
Es el momento donde perdonamos lo que nos hicieron y pedimos perdón por haber lastimado; aceptamos y somos aceptados por que estamos con quien queremos estar y es nuestra esencia la que se hace presente en el lugar, haciendo que el antes y el después no encuentren butaca en esta comunión. Alzo mis manos y agradezco estar acá…
Suena la alarma de mi reloj. Tengo que volver a mi trabajo, se ha cumplido mi “almuerzo” y todas las imágenes desaparecen al instante, me prendo un cigarro, camino y mi mente grita: … ¡”VAMOS LA BANDA…!!”

Cuenta regresiva

Ayer comenzó mi cuenta regresiva hasta vos. Tal vez la espera lleve un poco mas que un par de días, meses o quizá me seque esperando algo que no llegará, pero mientras duren mis ganas de encontrarte descargaré mis energías escribiendo esta especie de diario, que espero, al llegar a la última palabra el resultado sea el deseado… o no.

Día uno: Lágrimas…
Lunes, llego a mi lugar de trabajo aún dormida y con los ojos hinchados por haber pasado una mala noche. En estos casos suelo tomar un cuarto de mi vieja medicación pero que anoche no la tomé por que temía quedarme dormida. Todo lo contrario, desperté muchas veces en la noche con la certeza de que cuando llegara y encendiera ese aparato inmóvil, portador de buenas noticias hasta ayer y devastador a partir de hoy, me encontraría con un mensaje que lastimaría mi corazón y así fue.
Me quedé pasmada frente al monitor, pestañando seguido para no dejar caer lágrimas que hacían mucha mas fuerza que yo, me temblaban las manos y cuando articulé palabra noté que no solo mis manos lo hacían…respiré hondo y pensé que hacer…la furia ya estaba dentro de mí, tenía tantas ganas de gritarte, pegarte, preguntarte por que?, ¿cual fue la necesidad de manejar las cosas de esta manera, acaso te lastimé?¿entonces, por que conmigo? como digo siempre, la verdad duele pero solo al principio.
En un arrebato llamé a tu casa y si…ahí estabas, buen día…(habrás pensado) pero ni eso te dejé y te lance un aluvión de preguntas, afirmaciones, ironías y sarcasmos, todo tan rápido que no sé si llegaste a entender todo lo que dije, cosa que al cortar, mas bronca tenía; soy una persona que le gusta expresar, decir y aclarar…en ese momento sentí que la emoción llenaba mi garganta desde lo mas hondo y las palabras brotaban como chorros de fuego saliendo de mi boca, corté. Quedé en silencio mirando el teléfono perpleja, “no pude pensar” me repetía a mi misma, no pude pensar por lo tanto no pude decir todo lo que quería, es como si mi voz hablara por si sola y el resto quedara congelado. Intentaste disculparte por tu actitud “poco madura” pero que en el fondo eso era lo que menos me importaba, lo importante que estaba ocurriendo, era que ya no querías verme y eso fue lo que me hizo llorar. Lloré sin consuelo, lloré con congoja, lloré cual novia dejan plantada en el altar (pero sin novio y sin altar), lloré por que sé lo bueno que sos, lloré con las manos en la cara para ocultar mi tristeza de que una vez mas no pude alcanzarte.

Día dos: Pensando en vos…
Solo un día pasó y ya no aguanto las ganas de hablarte, es como si tu silencio arrugara mi frente y achicara mi alma y en un impulso de rabia te borro para no tenerte cerca. Reviso tu pared de sentimientos que denota soledad al igual que la mía y sigo sin comprender por que lo querés así, pero así es y así quedará. ¿Qué mas hacer por alguien que no quiere que hagas? Pero ese es mi problema, el mismo, el que aparece siempre que vivo una situación como esta…no puedo quedarme al margen, darle vuelta a la hoja, entender y aceptar cual es mi papel al lado tuyo; ninguno.
Mi mente, siempre lúcida y hábil, ve claramente hacia donde van mis pasos y envía mensajes de advertencia a todo mi ser pero sabe que contamos con un corazón altanero, caprichoso e independiente, como si sus decisiones fueran las únicas a tener en cuenta y puedo decir que muchas veces lo logra, solo para que meses después se encuentre chiquito en un rincón, llorando y haciendo doler al resto de mi cuerpo. La guerra se ha declarado. Ya nada hará que estos dos se pongan de acuerdo y eso me significa un problema importante, casi existencial diría, ya que mi corazón hace que no te olvide y mi mente lo refleja en imágenes dominada por la puja del primero, ¡es que es tan obstinado…!!
Pero si pienso en esto, caigo en la cuenta de que esta vez tengo que actuar diferente, no sucumbir antes los delirios de mi corazón melancólico y desquiciado ¿pero como hacerlo si todo el tiempo estoy pensando en vos…?
Suena mi teléfono y deseo que seas… ¿un mensaje? Antes de abrirlo cruzo los dedos pero como es de esperar no es de tu parte, reviso mis mail’s…y en lo que va del día ya lo he abierto al menos unas cuarenta veces, sin exagerar, pero una mirada pálida y vacía es lo que me devuelve la pantalla.
Estoy al borde de un ataque, siento que ya no resisto no llamarte, cada hora es un letargo de pensamientos, recuerdos y punzadas que van derecho a mi pecho desprotegido ante este tipo de lanzas…pero no voy a ceder. En la estupidez de mi amor mi lógica funciona extraña, me hace pensar que si me mantengo a distancia quizá tenga una chance de estar a tu lado… ¿será así? No lo creo, pero no puedo evitarlo, lo pienso o en realidad quiero que así sea, ¿cual será el resultado final? No lo sé, mas allá de lo inevitable de mi sentir dejaré que todo fluya…que otra cosa puedo hacer…

Día tres: Pesimismo
Hoy tengo la certeza de que no vas a llamar. Más estable en mi emoción, puedo ver desde afuera (no tan afuera, pero mejor) la situación por la que paso, podría decir que estando mas tranquila y menos angustiada, entiendo que el amor es mío solo y que a vos no te pasa pero ni un ápice de lo que a mí. Reviso mentalmente las mismas situaciones por la que hemos pasado y si bien a la larga terminas en mi puerta, no creo que sea por una cuestión de amor, sino por tu frágil estabilidad emocional y tus exquisitos impulsos y en verdad… no se que prefiero.

Dos semanas…
Tres…

Todas las etapas por las que puede pasar una persona enamorada las he pasado…dolor, angustia, tristeza, bronca, ansiedad, amor, debilidad y fortaleza… un vaivén de sentimientos que fluyen sin permiso recordándome que lloro por amor. Nada duele más en el cuerpo que una puntada de amor, meses he llorado por eso y no somos pocos los que lo hemos hecho; como una vez dije, llorar por amor no es vergüenza es mas amor y lo que hoy te desarma mañana se habrá convertido en fortaleza de quien quiera aprovecharlo. Ahora soy débil y la debilidad es la etapa por la que cruzo. Etapa que me envuelve como una camisa de fuerza, dejándome sin chances de sacudirte de encima, mientras que a vos te vino de maravilla para cumplir tus deseos.
No puedo pensar con exactitud que es lo que deseas o sentís, es algo que para vos resulta complicado mas aún para mí que no entiende nada de tu corazón tan tirano a veces, tan amable otras…pero insististe para que nos perdonemos y volví a caer. Ya lo sé, no debería. Me detesto por eso por que no puedo evitarlo, ni evitarte y ese siempre termina siendo el problema, mi problema. Pero ahí fuimos, viajamos a donde sabía, sería la pérdida total de mi corazón. Después de recorrer estas millas sabría como terminaría todo, en amor o en desamor y tres días fueron suficientes para comprender que yo no estoy en tu camino y que vos, sin saberlo todavía, tardarías más que unos cuantos meses para salirte del anterior.



120 días…y un poco más…



Partí con la esperanza de que algo se aclararía en mi mente, estuve, escuché y volvimos.
Dormí, por que aún no podía acomodar mis pensamientos y mientras que mi día transcurre voy cayendo en la cuenta que las cosas si son claras, tan claras que me duele mirar. Partí creyéndome fuerte, capaz de soportar el hastío que me provoca tenerte cerca y en verdad no tenerte, creer que salí con las manos llenas y volver con ellas totalmente vacías, entender que tu atención no son mas que indicadores de tu buena madera y no por que yo te resulte diferente. Me odio por haber logrado lo que no quería…ser tu amiga y te odio por eso, por que con cada día mas encima, me hacés saber que esa es tu intención y que las mías quedan cada vez mas atrás.
Quiero olvidarte como lo hice muchas veces, sin exagerar, desde que te conozco… ¿tenés idea de las veces que te dejé ir y venir en mi cabeza? No, no la tenés.
Y que culpa te puedo echar, si a mi me pasa lo mismo, mil veces…y mil mas. Soy terca, ya lo sé, pero como no serlo si desde que comenzó el año no dejé de pensarte…es ahí cuando me pregunto: ¿tan equivocado está mi corazón? Por que claro está que estos asuntos no pasan por la lógica, no para mí, aunque sé que si para vos…
Me dá miedo no ver la fina línea que separa lo real de lo que quiero que sea y hago mucho esfuerzo por no confundir las cosas, no confundirme, pero no importa lo mucho que haga por que de eso ya te ocupas a la perfección, mi cabeza es un laberinto sin salida a la vista, con tu voz resonando sobre mi cabeza que dice querer guiarme pero que ya no le creo. No quiero verte mas, eso es lo que quiero, pero no puedo y cuando lo estoy logrando…ahí estás…abriendo tus brazos para que pueda acomodarme como tanto me gusta.
Quiero gritar, llorar, romper…hace tanto que no me sentía así que por momentos no se como manejarlo, es como si mi adolescencia volviera a adolecer y vos te convertís en el chico mas grande que nunca te va a mirar…entonces por que me seguís? ¿Por que no me dejás? ¿Qué hago? ¿Todo lo que haces lo acredito a que estás loco? Esa es la cuestión, ¿tus actos no son más que reflejos de tu mente desordenada?
No. La desordenada soy yo. No puedo saber las respuestas que solo vos podes dar, pero si puedo contestar una de las mías… ¿tan equivocado está mi corazón…?
No. No lo está.

Y una vez más…si lo estaba. Estaba equivocada como desde el primer momento.