jueves, 22 de octubre de 2009

A la banda con amor!

Mi amiga renuncio al trabajo. Hace dos días que no ya no viene y mis horarios de almuerzo se volvieron solitarios. Ayer al igual que hoy, me fui a la plaza donde solemos “almorzar” regularmente salvo que llueva o se te hiele la sangre, de caso contrario, disfrutamos del sol y de los estudiantes de medicina.
Me tiré sobre el pasto, subí la música y cerré los ojos… empezaron a surgir imágenes del fin de semana y de todas esas sensaciones que se nos despiertan cuando podemos disfrutarnos y sin pensarlo se me fueron traduciendo en palabras…
Pensé: ¡Extasiada! ¿En verdad estuve extasiada? ¿Y que significa estar así?
Me comí un chicle, escuché la música y las imágenes surgieron solas como respuesta a mi pregunta. Es el momento donde nada y todo importa a la vez, con todo el peso y la profundidad de estas dos palabras. Es esa sonrisa dirigida al aire, a esa música que tanto llega, es como dar las gracias y el asentimiento de que esta conexión es tan buena que sentís hasta el último músculo de tu cuerpo. Es ese momento mágico de viajar para adentro y al volver, abrir los ojos y los ves…se detiene el tiempo en esta imagen para mi, puedo contarlos, nombrarlos uno a uno, siento la energía que emanan y sin dudarlo me uno a ellos.
Se forma el Gran Círculo. Saltamos creando una sola masa que gira y gira, de afuera se ve el agite, de adentro mil veces mejor. Cabezas, frentes, sudor, brazos, dedos, torsos, piernas…todo vos permanece en contacto con tu grupo, tu banda.
Abro los ojos; no quiero perderme este momento, sigo saltando y riendo, todos reímos…comienzan los gritos… ¡dale, dale!!
Es el momento donde perdonamos lo que nos hicieron y pedimos perdón por haber lastimado; aceptamos y somos aceptados por que estamos con quien queremos estar y es nuestra esencia la que se hace presente en el lugar, haciendo que el antes y el después no encuentren butaca en esta comunión. Alzo mis manos y agradezco estar acá…
Suena la alarma de mi reloj. Tengo que volver a mi trabajo, se ha cumplido mi “almuerzo” y todas las imágenes desaparecen al instante, me prendo un cigarro, camino y mi mente grita: … ¡”VAMOS LA BANDA…!!”

Cuenta regresiva

Ayer comenzó mi cuenta regresiva hasta vos. Tal vez la espera lleve un poco mas que un par de días, meses o quizá me seque esperando algo que no llegará, pero mientras duren mis ganas de encontrarte descargaré mis energías escribiendo esta especie de diario, que espero, al llegar a la última palabra el resultado sea el deseado… o no.

Día uno: Lágrimas…
Lunes, llego a mi lugar de trabajo aún dormida y con los ojos hinchados por haber pasado una mala noche. En estos casos suelo tomar un cuarto de mi vieja medicación pero que anoche no la tomé por que temía quedarme dormida. Todo lo contrario, desperté muchas veces en la noche con la certeza de que cuando llegara y encendiera ese aparato inmóvil, portador de buenas noticias hasta ayer y devastador a partir de hoy, me encontraría con un mensaje que lastimaría mi corazón y así fue.
Me quedé pasmada frente al monitor, pestañando seguido para no dejar caer lágrimas que hacían mucha mas fuerza que yo, me temblaban las manos y cuando articulé palabra noté que no solo mis manos lo hacían…respiré hondo y pensé que hacer…la furia ya estaba dentro de mí, tenía tantas ganas de gritarte, pegarte, preguntarte por que?, ¿cual fue la necesidad de manejar las cosas de esta manera, acaso te lastimé?¿entonces, por que conmigo? como digo siempre, la verdad duele pero solo al principio.
En un arrebato llamé a tu casa y si…ahí estabas, buen día…(habrás pensado) pero ni eso te dejé y te lance un aluvión de preguntas, afirmaciones, ironías y sarcasmos, todo tan rápido que no sé si llegaste a entender todo lo que dije, cosa que al cortar, mas bronca tenía; soy una persona que le gusta expresar, decir y aclarar…en ese momento sentí que la emoción llenaba mi garganta desde lo mas hondo y las palabras brotaban como chorros de fuego saliendo de mi boca, corté. Quedé en silencio mirando el teléfono perpleja, “no pude pensar” me repetía a mi misma, no pude pensar por lo tanto no pude decir todo lo que quería, es como si mi voz hablara por si sola y el resto quedara congelado. Intentaste disculparte por tu actitud “poco madura” pero que en el fondo eso era lo que menos me importaba, lo importante que estaba ocurriendo, era que ya no querías verme y eso fue lo que me hizo llorar. Lloré sin consuelo, lloré con congoja, lloré cual novia dejan plantada en el altar (pero sin novio y sin altar), lloré por que sé lo bueno que sos, lloré con las manos en la cara para ocultar mi tristeza de que una vez mas no pude alcanzarte.

Día dos: Pensando en vos…
Solo un día pasó y ya no aguanto las ganas de hablarte, es como si tu silencio arrugara mi frente y achicara mi alma y en un impulso de rabia te borro para no tenerte cerca. Reviso tu pared de sentimientos que denota soledad al igual que la mía y sigo sin comprender por que lo querés así, pero así es y así quedará. ¿Qué mas hacer por alguien que no quiere que hagas? Pero ese es mi problema, el mismo, el que aparece siempre que vivo una situación como esta…no puedo quedarme al margen, darle vuelta a la hoja, entender y aceptar cual es mi papel al lado tuyo; ninguno.
Mi mente, siempre lúcida y hábil, ve claramente hacia donde van mis pasos y envía mensajes de advertencia a todo mi ser pero sabe que contamos con un corazón altanero, caprichoso e independiente, como si sus decisiones fueran las únicas a tener en cuenta y puedo decir que muchas veces lo logra, solo para que meses después se encuentre chiquito en un rincón, llorando y haciendo doler al resto de mi cuerpo. La guerra se ha declarado. Ya nada hará que estos dos se pongan de acuerdo y eso me significa un problema importante, casi existencial diría, ya que mi corazón hace que no te olvide y mi mente lo refleja en imágenes dominada por la puja del primero, ¡es que es tan obstinado…!!
Pero si pienso en esto, caigo en la cuenta de que esta vez tengo que actuar diferente, no sucumbir antes los delirios de mi corazón melancólico y desquiciado ¿pero como hacerlo si todo el tiempo estoy pensando en vos…?
Suena mi teléfono y deseo que seas… ¿un mensaje? Antes de abrirlo cruzo los dedos pero como es de esperar no es de tu parte, reviso mis mail’s…y en lo que va del día ya lo he abierto al menos unas cuarenta veces, sin exagerar, pero una mirada pálida y vacía es lo que me devuelve la pantalla.
Estoy al borde de un ataque, siento que ya no resisto no llamarte, cada hora es un letargo de pensamientos, recuerdos y punzadas que van derecho a mi pecho desprotegido ante este tipo de lanzas…pero no voy a ceder. En la estupidez de mi amor mi lógica funciona extraña, me hace pensar que si me mantengo a distancia quizá tenga una chance de estar a tu lado… ¿será así? No lo creo, pero no puedo evitarlo, lo pienso o en realidad quiero que así sea, ¿cual será el resultado final? No lo sé, mas allá de lo inevitable de mi sentir dejaré que todo fluya…que otra cosa puedo hacer…

Día tres: Pesimismo
Hoy tengo la certeza de que no vas a llamar. Más estable en mi emoción, puedo ver desde afuera (no tan afuera, pero mejor) la situación por la que paso, podría decir que estando mas tranquila y menos angustiada, entiendo que el amor es mío solo y que a vos no te pasa pero ni un ápice de lo que a mí. Reviso mentalmente las mismas situaciones por la que hemos pasado y si bien a la larga terminas en mi puerta, no creo que sea por una cuestión de amor, sino por tu frágil estabilidad emocional y tus exquisitos impulsos y en verdad… no se que prefiero.

Dos semanas…
Tres…

Todas las etapas por las que puede pasar una persona enamorada las he pasado…dolor, angustia, tristeza, bronca, ansiedad, amor, debilidad y fortaleza… un vaivén de sentimientos que fluyen sin permiso recordándome que lloro por amor. Nada duele más en el cuerpo que una puntada de amor, meses he llorado por eso y no somos pocos los que lo hemos hecho; como una vez dije, llorar por amor no es vergüenza es mas amor y lo que hoy te desarma mañana se habrá convertido en fortaleza de quien quiera aprovecharlo. Ahora soy débil y la debilidad es la etapa por la que cruzo. Etapa que me envuelve como una camisa de fuerza, dejándome sin chances de sacudirte de encima, mientras que a vos te vino de maravilla para cumplir tus deseos.
No puedo pensar con exactitud que es lo que deseas o sentís, es algo que para vos resulta complicado mas aún para mí que no entiende nada de tu corazón tan tirano a veces, tan amable otras…pero insististe para que nos perdonemos y volví a caer. Ya lo sé, no debería. Me detesto por eso por que no puedo evitarlo, ni evitarte y ese siempre termina siendo el problema, mi problema. Pero ahí fuimos, viajamos a donde sabía, sería la pérdida total de mi corazón. Después de recorrer estas millas sabría como terminaría todo, en amor o en desamor y tres días fueron suficientes para comprender que yo no estoy en tu camino y que vos, sin saberlo todavía, tardarías más que unos cuantos meses para salirte del anterior.



120 días…y un poco más…



Partí con la esperanza de que algo se aclararía en mi mente, estuve, escuché y volvimos.
Dormí, por que aún no podía acomodar mis pensamientos y mientras que mi día transcurre voy cayendo en la cuenta que las cosas si son claras, tan claras que me duele mirar. Partí creyéndome fuerte, capaz de soportar el hastío que me provoca tenerte cerca y en verdad no tenerte, creer que salí con las manos llenas y volver con ellas totalmente vacías, entender que tu atención no son mas que indicadores de tu buena madera y no por que yo te resulte diferente. Me odio por haber logrado lo que no quería…ser tu amiga y te odio por eso, por que con cada día mas encima, me hacés saber que esa es tu intención y que las mías quedan cada vez mas atrás.
Quiero olvidarte como lo hice muchas veces, sin exagerar, desde que te conozco… ¿tenés idea de las veces que te dejé ir y venir en mi cabeza? No, no la tenés.
Y que culpa te puedo echar, si a mi me pasa lo mismo, mil veces…y mil mas. Soy terca, ya lo sé, pero como no serlo si desde que comenzó el año no dejé de pensarte…es ahí cuando me pregunto: ¿tan equivocado está mi corazón? Por que claro está que estos asuntos no pasan por la lógica, no para mí, aunque sé que si para vos…
Me dá miedo no ver la fina línea que separa lo real de lo que quiero que sea y hago mucho esfuerzo por no confundir las cosas, no confundirme, pero no importa lo mucho que haga por que de eso ya te ocupas a la perfección, mi cabeza es un laberinto sin salida a la vista, con tu voz resonando sobre mi cabeza que dice querer guiarme pero que ya no le creo. No quiero verte mas, eso es lo que quiero, pero no puedo y cuando lo estoy logrando…ahí estás…abriendo tus brazos para que pueda acomodarme como tanto me gusta.
Quiero gritar, llorar, romper…hace tanto que no me sentía así que por momentos no se como manejarlo, es como si mi adolescencia volviera a adolecer y vos te convertís en el chico mas grande que nunca te va a mirar…entonces por que me seguís? ¿Por que no me dejás? ¿Qué hago? ¿Todo lo que haces lo acredito a que estás loco? Esa es la cuestión, ¿tus actos no son más que reflejos de tu mente desordenada?
No. La desordenada soy yo. No puedo saber las respuestas que solo vos podes dar, pero si puedo contestar una de las mías… ¿tan equivocado está mi corazón…?
No. No lo está.

Y una vez más…si lo estaba. Estaba equivocada como desde el primer momento.

Hey, hola!

Como si no existiera un antes o un después, ahí estabas…caminabas hacia mi con tu inconfundible andar, que hizo te reconociera a la distancia. Mi terrible pose que no dejó que te confundas y tu mirada que me veía desde lejos sin desviarme los ojos, que aún sin distinguirlos sabía que me estaban mirando…directo, directo a los míos.
Tantos meses sin noticias del otro, creyendo que era una etapa vencida y cerrada en nuestras vidas, evidentemente no tan vencida, ni tan cerrada por que al verte casi muero de pie y casi muere mi habla; solo pude abrazarte y abrazarte dentro de ese abrazo que tanto me hizo y me hace falta…te miro y me cuesta creer que estás sentado a mi lado, escuchando, alentando, como en nuestras viejas épocas…las recordamos con una sonrisa y ningún reproche y eso tampoco me lo creo…por un instante el tiempo pareció congelarse y ahí estábamos…juntos otra vez. Todo este tiempo creyendo que ciertas personas se interesaban por mí, que yo me interesaba por otras…nada cierto, nada real, como siempre…aquellas personas que decían importarle mi ser, me dejaron a la deriva, sumergida en mi tristeza y con un manojo de promesas sin cumplir, pero ahí estás vos…y yo que creía haber encontrado un nuevo amor…Amor inexistente, de uno solo, olvidándome lo que era ser correspondido, olvidando lo que es estar acompañado, sin miedos, ni fantasmas, solo tener sentimientos y entregarlos sin recelo, ni miramientos.
¿Es posible lograr algo así? Conocerte me indica que si. No puedo saber que pasará, no lo supe la primera vez y no lo sabré ahora pero parece que nuestros caminos se vuelven a juntar, como si no existiera un antes y ni un después…
Ahí estabas, caminabas hacia a mi con tu inconfundible andar. Una vez más.

Jueves

Los días pasan lentos como si sus pies invisibles se arrastraran hasta no poder más. Otro jueves se asoma y sigue de largo en mi calendario marcando con una roja cruz tu ausencia. Desespero cuando tantos días pasan sin regalarme noticias tuyas, pero recuerdo que mi tiempo no funciona bien desde que decidí amarte para siempre.
Me vuelvo loca con el pasar de las horas, voy y vengo de un extremo al otro…por momentos creo estar segura de lo nuestro, que es solo una cuestión de tiempos para que volvamos a estar juntos. Nada puede salir mal si nos tenemos, ya nada será como antes, sino que mejor y sé que tendré la chance de demostrártelo…suena mi teléfono…mientras no dejo de escribir, pienso, ruego, anhelo que seas vos, dale!!!¿Que te cuesta? pero no sos vos, son otros…lindos, agradables y enamorados pero que ya no importan por que no sos vos…y sin vos no quiero nada.
Luego de estar parada en mi suelo de convicciones aparece la duda. Duda que me destruye el alma, el ego y las ganas cuando se instala en mi pecho diciéndome en tono burlón: “quieta chiquita, él ya no te ama…” todo se desarma para mí. Te imagino ahí, justo antes de besarla, de preguntarle si quiere ser tu novia…ella contenta te pasa los brazos por el cuello y asiente con un beso mudo, pero de amor y te veo seguro y enamorado…y ahí morí. Una ola gigante pega duro en mi cara y me raspa con la sal de su espuma envenenada…veneno para mí, amor para la feliz pareja.
Entonces me digo; “no ha leído mi nota…no pudo haberlo hecho… ¿por que tu silencio entonces?¿Es que realmente ya no importa? ¿O estás aguardando? Puedo conquistarte, claro que puedo, pero no me dás ninguna señal de avance y así quedo congelada en tan maldita duda. Duda que retuerce mis adentros de solo pensarte con otra, pero no por que la toques, sino por que llegues a amarla más que a mí y yo ya no sea tu compañera deseada.
Estás siendo gentil, ¿no es verdad? No rechazas mis notas pero tampoco las contestas, dejas que el silencio se ocupe de alejarme que como dice el dicho “la indiferencia mata al hombre”, entonces no sé que prefiero, te prometí esperar…que el tiempo no me importa si al final del camino estás ahí, estamos juntos…que me hace esperar unos meses o años si el resultado será que estemos juntos para siempre… ¿suena fuerte, no es así? Y lo es. Nos hemos esperado mucho tiempo, yo te esperé mucho tiempo… en las épocas donde todo era distinto yo no supe verte, pero ahora si lo hago, si sé lo que quiero y te quiero a vos. Resulte o no, quiero intentarlo una vez mas pero siendo mejor, estando sana, sabiendo lo que es no tenerte…que irónico, nunca pensaste que escribiría tanto por vos, ni yo que lo necesitara tanto. Deuda saldada, ¿te acordás?
Tengo momentos donde de repente tu imagen me toma por sorpresa, oprimiendo mi corazón hasta hacerlo lo mas chiquito posible mientras que mi mente grita tu nombre frenéticamente y sino estuviera rodeada lo haría mi voz, sin duda, por que nace desde mis huecos mas hondos, es muy difícil de explicar con palabras pero creo que alguna vez te pasó…sabrás entender. ¿No escuchas cuando te llamo? Sé que lo hacés. Pensarnos basta para atraer al otro, ya lo hablamos. Para mi por que es algo místico para vos por que así son las cosas, como sea, lo importante es el resultado; ¿pero que resultado puedo creer importante si el tablero ha sido pateado y las fichas no han caído a mi favor? pues tu camino todavía no te ha traído hasta mí y yo sigo en la espera densa de mis palabras.
¿Que fue lo que te hizo cambiar tanto en tan poco tiempo? ¿Me equivoco cuando pienso que esa tarde solo te acercaste a mí para ver que te pasaba, que sentías? Ya lo hiciste antes, nada te impide hacerlo de nuevo y así fue. Pero otro fue el resultado, verme no te causó nada y ahora ando penando por no conseguirte. Nada me importa de lo que haya pasado, ni lo que pasará, ni de lo que está pasando…solo necesito saber si te queda algo amor, si puedo esperarte a la sombra de mi amor que grande se hace con el pasar de los días… ¿que más puedo hacer? Ya te lo dije: no tengo a donde ir, nadie me corre y nadie me espera. ¿Puedo esperarte entonces?
Cada jueves que me siento frente al monitor y me alisto para enviar mi mensaje el corazón me late tanto que parece enfermo y así hace sentir a todo mi cuerpo. Temo que al día siguiente me llegue tu correo pidiendo que no lo haga mas, que te olvide como ya lo hiciste conmigo, que no moleste tu nuevo nido…pero antes de quebrar en llanto vuelvo a pensar que tan solo estás esperando…que es mi turno de demostrar…sacudo mi cabeza, no puede ser, algo está mal. Yo. Ya lo sabía. No estás esperando, solo no querés contestar, ni lo vas a hacer, vos mismo me lo dijiste: “ella, ahora me manda mensajes…ni le contesto” ¿me habré convertido un “ella” más? Por favor no lo digas...
No digas lo que ya sé.