Como si no existiera un antes o un después, ahí estabas…caminabas hacia mi con tu inconfundible andar, que hizo te reconociera a la distancia. Mi terrible pose que no dejó que te confundas y tu mirada que me veía desde lejos sin desviarme los ojos, que aún sin distinguirlos sabía que me estaban mirando…directo, directo a los míos.
Tantos meses sin noticias del otro, creyendo que era una etapa vencida y cerrada en nuestras vidas, evidentemente no tan vencida, ni tan cerrada por que al verte casi muero de pie y casi muere mi habla; solo pude abrazarte y abrazarte dentro de ese abrazo que tanto me hizo y me hace falta…te miro y me cuesta creer que estás sentado a mi lado, escuchando, alentando, como en nuestras viejas épocas…las recordamos con una sonrisa y ningún reproche y eso tampoco me lo creo…por un instante el tiempo pareció congelarse y ahí estábamos…juntos otra vez. Todo este tiempo creyendo que ciertas personas se interesaban por mí, que yo me interesaba por otras…nada cierto, nada real, como siempre…aquellas personas que decían importarle mi ser, me dejaron a la deriva, sumergida en mi tristeza y con un manojo de promesas sin cumplir, pero ahí estás vos…y yo que creía haber encontrado un nuevo amor…Amor inexistente, de uno solo, olvidándome lo que era ser correspondido, olvidando lo que es estar acompañado, sin miedos, ni fantasmas, solo tener sentimientos y entregarlos sin recelo, ni miramientos.
¿Es posible lograr algo así? Conocerte me indica que si. No puedo saber que pasará, no lo supe la primera vez y no lo sabré ahora pero parece que nuestros caminos se vuelven a juntar, como si no existiera un antes y ni un después…
Ahí estabas, caminabas hacia a mi con tu inconfundible andar. Una vez más.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario