Los días pasan lentos como si sus pies invisibles se arrastraran hasta no poder más. Otro jueves se asoma y sigue de largo en mi calendario marcando con una roja cruz tu ausencia. Desespero cuando tantos días pasan sin regalarme noticias tuyas, pero recuerdo que mi tiempo no funciona bien desde que decidí amarte para siempre.
Me vuelvo loca con el pasar de las horas, voy y vengo de un extremo al otro…por momentos creo estar segura de lo nuestro, que es solo una cuestión de tiempos para que volvamos a estar juntos. Nada puede salir mal si nos tenemos, ya nada será como antes, sino que mejor y sé que tendré la chance de demostrártelo…suena mi teléfono…mientras no dejo de escribir, pienso, ruego, anhelo que seas vos, dale!!!¿Que te cuesta? pero no sos vos, son otros…lindos, agradables y enamorados pero que ya no importan por que no sos vos…y sin vos no quiero nada.
Luego de estar parada en mi suelo de convicciones aparece la duda. Duda que me destruye el alma, el ego y las ganas cuando se instala en mi pecho diciéndome en tono burlón: “quieta chiquita, él ya no te ama…” todo se desarma para mí. Te imagino ahí, justo antes de besarla, de preguntarle si quiere ser tu novia…ella contenta te pasa los brazos por el cuello y asiente con un beso mudo, pero de amor y te veo seguro y enamorado…y ahí morí. Una ola gigante pega duro en mi cara y me raspa con la sal de su espuma envenenada…veneno para mí, amor para la feliz pareja.
Entonces me digo; “no ha leído mi nota…no pudo haberlo hecho… ¿por que tu silencio entonces?¿Es que realmente ya no importa? ¿O estás aguardando? Puedo conquistarte, claro que puedo, pero no me dás ninguna señal de avance y así quedo congelada en tan maldita duda. Duda que retuerce mis adentros de solo pensarte con otra, pero no por que la toques, sino por que llegues a amarla más que a mí y yo ya no sea tu compañera deseada.
Estás siendo gentil, ¿no es verdad? No rechazas mis notas pero tampoco las contestas, dejas que el silencio se ocupe de alejarme que como dice el dicho “la indiferencia mata al hombre”, entonces no sé que prefiero, te prometí esperar…que el tiempo no me importa si al final del camino estás ahí, estamos juntos…que me hace esperar unos meses o años si el resultado será que estemos juntos para siempre… ¿suena fuerte, no es así? Y lo es. Nos hemos esperado mucho tiempo, yo te esperé mucho tiempo… en las épocas donde todo era distinto yo no supe verte, pero ahora si lo hago, si sé lo que quiero y te quiero a vos. Resulte o no, quiero intentarlo una vez mas pero siendo mejor, estando sana, sabiendo lo que es no tenerte…que irónico, nunca pensaste que escribiría tanto por vos, ni yo que lo necesitara tanto. Deuda saldada, ¿te acordás?
Tengo momentos donde de repente tu imagen me toma por sorpresa, oprimiendo mi corazón hasta hacerlo lo mas chiquito posible mientras que mi mente grita tu nombre frenéticamente y sino estuviera rodeada lo haría mi voz, sin duda, por que nace desde mis huecos mas hondos, es muy difícil de explicar con palabras pero creo que alguna vez te pasó…sabrás entender. ¿No escuchas cuando te llamo? Sé que lo hacés. Pensarnos basta para atraer al otro, ya lo hablamos. Para mi por que es algo místico para vos por que así son las cosas, como sea, lo importante es el resultado; ¿pero que resultado puedo creer importante si el tablero ha sido pateado y las fichas no han caído a mi favor? pues tu camino todavía no te ha traído hasta mí y yo sigo en la espera densa de mis palabras.
¿Que fue lo que te hizo cambiar tanto en tan poco tiempo? ¿Me equivoco cuando pienso que esa tarde solo te acercaste a mí para ver que te pasaba, que sentías? Ya lo hiciste antes, nada te impide hacerlo de nuevo y así fue. Pero otro fue el resultado, verme no te causó nada y ahora ando penando por no conseguirte. Nada me importa de lo que haya pasado, ni lo que pasará, ni de lo que está pasando…solo necesito saber si te queda algo amor, si puedo esperarte a la sombra de mi amor que grande se hace con el pasar de los días… ¿que más puedo hacer? Ya te lo dije: no tengo a donde ir, nadie me corre y nadie me espera. ¿Puedo esperarte entonces?
Cada jueves que me siento frente al monitor y me alisto para enviar mi mensaje el corazón me late tanto que parece enfermo y así hace sentir a todo mi cuerpo. Temo que al día siguiente me llegue tu correo pidiendo que no lo haga mas, que te olvide como ya lo hiciste conmigo, que no moleste tu nuevo nido…pero antes de quebrar en llanto vuelvo a pensar que tan solo estás esperando…que es mi turno de demostrar…sacudo mi cabeza, no puede ser, algo está mal. Yo. Ya lo sabía. No estás esperando, solo no querés contestar, ni lo vas a hacer, vos mismo me lo dijiste: “ella, ahora me manda mensajes…ni le contesto” ¿me habré convertido un “ella” más? Por favor no lo digas...
No digas lo que ya sé.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario